Flamenco en infantil

«En infantil son capaces de palmear diversos palos de flamenco» 

Beatriz Rodríguez. Maestra de infantil

Comencé a charlar con Beatriz Rodríguez haciendo referencia a la necesidad de practicar la utopía. Ella la busca en las pequeñas cosas, incluso cuando está en el aula de infantil. Escribía Eduardo Galeano, la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar. Beatriz camina y curiosamente nos cruzamos en la red allá por 2006, yo tenía un blog clandestino en que escribía con un seudónimo sobre los sinsabores de la vida y ella comentaba de vez en cuando en él, me sirvió para conocer lo que era un blog. Posteriormente abrí uno educativo. Coincidimos en el EABE de Guadix, dos años después formamos parte del equipo que organizó el de Carmona en 2012. 

Los sentimientos son algo importante en infantil, las asambleas sirven para testar el grupo y para que esos sentimientos se transmitan. A la maestra, una buena asamblea, le da pautas por donde seguir. Beatriz se cuestiona por qué no se hacen asambleas en un aula de universidad por ejemplo, el modelo de infantil debería de ser exportado a otras etapas educativas. 

En infantil es muy importante que descubran su cuerpo y la expresividad está patente en muchas de las actividades que esta maestra plantea. La psicomotricidad, la dramatización está muy presente en el día a día. 

El concepto acuñado por Decroly como creación por centros de interés, encaja muy bien en infantil concentrando la enseñanza en torno a temas atractivos para el alumnado. Teniendo en cuenta que los intereses van cambiando. Beatriz plantea que cuando trabaja algo que les interesa puede que surja una ramificación que quizá no le des importancia pero que si escuchas esa nueva vertiente, parándote para moverte al nuevo centro de interés, puedes encontrar un nuevo aspecto a tener en cuenta.

Infantil es un proceso de investigación continuo en donde participa la intuición además de los procesos pautados. Teniendo en cuenta las singularidades del aula, todas las clases y los niños no son iguales. 

Inquieta, Beatriz, descubrió las virtudes del flamenco y la expresión artística en infantil porque un especialista, Carlos Sepúlveda de la asociación Autoestima Flamenca, les propuso hacer un proyecto a una serie de maestras que dijeron sí, con la subvención de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco.  En un trabajo conjunto entre especialista y maestras introdujeron el flamenco en el aula. 

Dividiéndolo en tres cursos, para tres, cuatro y cinco años. Resumiendo mucho se puede considerar que en tres años, por ejemplo, se trabaja la psicomotricidad, la escucha, se utilizan cuentos; en cuatro años se centraban más en conocer instrumentos musicales, en trabajar algún autor flamenco o cuestiones más concretas de la historia del flamenco, cómo surge a través de las diferentes culturas que ha pasado por Andalucía y en cinco años se centran en Federico García Lorca, trabajando como este autor recoge la cultura popular, la escribe y otros, hoy en día, la cantan. Trabajando en todo momento por proyectos.     

A los niños se les presentan los diferentes palos del flamenco y terminan siendo unos auténticos expertos en sus ritmos, incluso en el palmeo. Durante todo el año estuvieron trabajando determinadas canciones y al finalizar una bailaora escenificó estas, y por supuesto el aforo no podía estar quieto, se levantaban a bailar lo que habían aprendido e interiorizado.  

La vida es intensa en infantil y las figuras de referencia son importantes, con proyectos concretos como el flamenco o con otros muchos. Me gustaría terminar con un regalo que le hicieron a Beatriz y que leí en aquel programa de radio que compartimos, porque expresa muy bien la gratitud de las familias a esas maestras de infantil, magníficos referentes:

Erase una vez un niño llamado Pepe, bueno, Pepe ya no era tan niño. Esta mañana se despertó con el corazón palpitando con más revoluciones de lo normal, sabía, intuía que algo iba a ocurrir, …era un presagio, un presentimiento, algo que llevaba mucho tiempo esperando y que no llegaba.

Abrió su baúl de madera, cogió su carpeta verde y sacó una foto desgastada por el paso del tiempo… Su mente navegó por varias décadas en la historia y comenzó a recordar a sus compañeros de la infancia, …un cúmulo de sensaciones ocuparon su mente,… llegaron como destellos, fogonazos, recuerdos …Andalucía, Blas Infante, Murillo, Egipto, el Universo… y sobre todo una persona, una buena persona que le marcó para siempre.

Cuando Pepe cerró la puerta de la clase llegó el conserje con una nota en la mano… una caligrafía que le sonaba familiar confirmaba su intuición… al fondo del pasillo estaba ella., La edad había cambiado su aspecto, pero su sonrisa permanecía inalterable por el tiempo. Se sintió como un niño cuando abraza a su madre después de mucho tiempo…

Por un momento recordó las palabras que sollozando le dijo a su padre un día, cuando tan sólo tenía cinco años… Papá ….yo no quiero que se vaya. – No se va a ir Pepe, siempre estará ahí contigo, con tus compañeros, en tus recuerdos… Afirmando y otorgando la razón a su padre, la miró con una sonrisa y le dijo: “No tengo palabras para agradecerte todo lo que me enseñaste, y no sólo me refiero a leer y a escribir sino a valores como la amistad, el amor, el respeto…que me ayudaron a ser más persona. Gracias por formar parte de mi vida, de mi infancia. Gracias Beatriz.” Y se fundieron en un abrazo de eterna amistad.

FIN

PD: Estoy completamente seguro que mi hijo Pepe nunca te olvidará. Gracias por todo.

Pepe Lluyot Sánchez

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