Por qué usar Técnicas de Trabajo Intelectual

Decía Sydney Harris “que muchos estudiantes toman el estudio como un líquido que haya que tragar, y no como un sólido que debe masticarse. Luego se preguntan por qué proporciona tan poco nutrimento real”.

A lo largo de la historia educativa para terminar las acciones que lleven a nuestro alumnado a aprender a aprender lo hemos denominado con diversos términos “método de estudio”, “Técnicas de estudio”, Técnicas de trabajo intelectual”, “programas de habilidades en el estudio”… Estas técnicas abordan aspectos que mejoran el rendimiento siempre y cuando vayan acompañados de una reducción en la ansiedad que generar las pruebas y exámenes.

Cuenca, F. plantea que para tener éxito en sus aprendizajes se necesitan tres ingredientes: deseo de aprender, tener ciertas capacidades intelectuales y saber estudiar.

 Cabe destacar que la motivación del alumnado siempre va a estar condicionada por el tipo de metodología e implicación del profesorado, más que por la materia a estudiar en cuestión.

Parece que en ciertas cuestiones el sistema educativo está condenado a perpetuarse y con la memorización de la información parece que haya firmado un contrato vitalicio. Necesitamos proponer a nuestros jóvenes métodos que sistematicen el estudio con:

  • Selección de datos mediante una lectura comprensiva, correcto subrayado, anotaciones al margen, apuntes, fichas.
  • Organización y retención de dichos datos mediante técnicas como esquemas, resúmenes, reglas mnemotécnicas…
  • Exposición de lo aprendido en exámenes, trabajos monográficos, debates…

Lo principal en este tema es adquirir hábitos que en esta ocasión se centraría en tener un momento de estudio todos los días, en el mismo sitio, a la misma hora, con tiempo fijos…

Existen dos factores importantes como son las condiciones ambientales y la planificación del estudio.

Existen unas operaciones mentales que son importantes y se materializan en cuatro capacidades:

  • Comprender: hacer suyo el contenido, profundizando en él.
  • Asociar: relacionar con la vida y la experiencia.
  • Relacionar: conectar e integrar los nuevos conocimientos con los anteriormente adquiridos.
  • Retener para recordar. 

La familia debe mantener una actitud orientadora, dejando a un lado actitudes sobreprotectoras o desinteresadas. Muchas veces se premia o castiga solo cuando llegan las notas, deberíamos centrarnos en reforzar los esfuerzos reales. 

Un aspecto fundamental para el estudio es la comprensión lectura, por lo que desde edades tempranas debemos mantener una actitud positiva y animadora hacia la lectura.

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