Adolescencia, ese periodo convulso

Retomo la actividad bloguera. Mi intención este curso es publicar dos posts semanales en este espacio que tenía un poco olvidado. 

Comienza nuevo curso y aún están vivos los rescoldos del anterior. Recuerdo el caso de un alumno que por falta de asertividad fue acumulando cierta ira, ante un conflicto con una compañera la escupió con la consabida consecuencia, expulsión. El chaval tiene buen fondo pero estaba inmerso en esa etapa compleja, de reafirmación individual e interacción dinámica con el entorno social, que venimos a llamar adolescencia, proceso complejo y trascendente, que constituye un periodo de vulnerabilidad..

Stanley Hall inició los estudios psicológicos sobre la adolescencia, describe a esta personas en crecimiento como criaturas que atraviesan una etapa de la vida tormentosa, con sentimientos radicales, muy polarizados hacia los extremismos, con una intensa vida emocional interiorizada.

Sin contexto no podemos entender la adolescencia, debemos tener en cuenta lo histórico, político, cultural, religioso, económico y étnico. Algo que conforma la “cultura de la edad”. Las características de la edad adolescente se hallan en gran medida determinadas por la cultura. Se ha llegado a afirmar que la adolescencia es un “producto cultural”. Esta homogeneidad lleva a la sociedad a tomar a los adolescentes como un grupo de individuos con características semejantes entre sí y les aporta señas de identidad colectiva que no tienen necesariamente. Se da un contrasentido entre la madurez biológica y la inmadurez social, esta controversia genera conflicto en nuestros adolescentes. Quizá la palabra que mejor defina a la adolescencia sea conflicto en su más amplio significado.

Muchas culturas marcan ritualmente la pubertad, quizá la occidental sea una de las pocas que no tiene, aunque la fiesta de los quince años que empieza a instituirse en ciertos países pueda ser el principio de un ritual de tránsito a la vida adulta. Con o sin ritual lo cierto es que la incorporación de los adolescentes al estatus adulto se retrasa cada vez más.

Deberíamos diferenciar entre Pubertad, Adolescencia y Juventud. 

Erik Erikson habló de la “moratoria social” compás de espera que la sociedad da a sus miembros jóvenes mientras se preparan para ejercer los roles adultos. Respecto a la identidad entran en un proceso de cristalización de la misma, que les exigiría tratar de definirse a sí mismos. Esta autodenifición se extendería a todos los dominios de su personalidad y de su actividad.

No en todas las culturas adopta el mismo patrón, por ejemplo, destacan las observaciones de Margaret Mead en Samoa, para sus adolescentes era una época muy agradable.

Importante según Bandura cómo llegan a la adolescencia, si han conseguido cierta independencia, hayan aprendido qué es la autonomía e iniciativa, así como la expresión de sus deseos y necesidades estarán mejor preparados para responder a la demandas que se les efectuará en esta etapa. 

Alfredo Fierro también nos recuerda que la adolescencia es un periodo donde se genera la identidad, una génesis gradual, a través de complejas etapas, que conducen a una creciente diferenciación, individualización y plenitud de la persona. Esto genera una encrucijada en la que: se consolida la identidad; se recogen las líneas de diferenciación personal propias de las etapas infantiles y se prepara la madurez de la vida adulta.

Un aspecto importante es la sexualidad, distinguimos dos dimensiones el autoerotismo o erotismo dirigido a la propia persona y el heteroerotismo o erostimo dirigido hacia los demás.

Puede darse el síndrome de la “perpetua adolescencia”, que se caracteriza por sentimientos de inferioridad, incapacidad de tomar decisiones, pautas de comportamiento irresponsable, ansiedad, egocentrismo, narcisismo y parasitismo emocional.

Para terminar dar la importancia al grupo de iguales, fundamental. En ese ámbito se dan diferencias según Coleman, las chicas parecen inclinarse por la complicidad de sentimientos y hacia los factores emocionales de las relaciones, mientras que los chicos resultan ser menos exigentes, centrándose más en las actividades que comparten y mencionan menos tensiones debido a la exclusividad o no de los sentimientos.

Este curso me tocará seguir teniendo en cuenta una realidad de la que si no eres consciente te golpea fuerte.

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